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martes, 25 de septiembre de 2012

POR MARÍA SÁNCHEZ

REFRANES: 
EL HUÉSPED Y LA PESCA… A LOS TRES DÍAS APESTA.
  Hace alusión este refrán a esas personas que consideran que, una invitación en casa de un amigo, es poco más o menos que habérsela dejado en usufructo.
Resulta agradable recibir en casa la visita de un buen amigo o familiar compartiendo con él unos días. 
De igual modo agradecemos la invitación que nos puedan hacer para estar compartiendo, mesa y mantel, con amigos o familia. Pero, tengamos presentes, que la invitación es para (unos días) no para tomar la casa como si se tratara de un hotel  todo incluido.
  Más o menos esto es lo que le ocurrió a una amiga con unos familiares que le llegaron de Cuba. Sin obviar la situación de precariedad por la que están pasando en la isla Caribeña, estos señores llegaron con el ánimo de terminar aquí sus días y, como no, a costa de los primos a los que ellos calificaron de ricos, poderosos y algo tontos.
  La invitación o visado fue tramitada por unos parientes con el fin de que conocieran a toda la familia. El tío de mi amiga había emigrado siendo muy joven y, muy de tarde en tarde, se recibían noticias de la familia cubana. Por lo que poco o nada se conocía a sus descendientes.
  La llegada del matrimonio, algo mayores ya, resultó para todos una autentica alegría. Al fin conocerían a una parte de la familia de aquel tío del poco se sabía.
Las invitaciones, por parte de la gran familia canaria, llovió por todos lados; aquí un almuerzo, allá una cena y, si alguno se olvidaba de la invitación, ya estaban ellos para recordarla.
  En una de estas visitas familiares llegaron a la casa de mi amiga y aquí empezó, para ella y su familia, el calvario de Jesucristo.
Con la sana intención de agasajarlos y conocerlos les invitaron a cenar a su casa cuando apenas, “los indianos” llevaban en nuestra isla unos veinte días. Comenzaron alabando las propiedades culinarias de la anfitriona, una estrategia fundamental, continuaron con la belleza y amplitud de la casa para terminar diciendo, a boca jarro, “prima nos venimos unos días con ustedes”.
  Mi amiga se quedó a cuadros y sin saber qué contestar. Aquellos confundieron el silencio sepulcral que se produjo de pronto por un “sí vengan cuando quieran” y al día siguiente les aparecieron con todos sus bártulos. Y; comieron, bebieron y pernoctaron durante tres largos meses.
Desde ese día mi amiga tiene claro que, para según que personas, unos días significan (tiempo indefinido).
  Este refrán nos viene a decir que no debemos abusar de la hospitalidad de quien nos invita a pasar “unos días en su casa”.
Que no tengan que decirnos lo que dijo Voltaire de un invitado suyo que alargó tres meses su visita al castillo de Farney. “La diferencia entre don Quijote y este caballero es que, mientras aquél tomaba las posadas por castillo, éste toma el castillo como posada.
  Esto que les relato es verídico. Si bien quiero dejar claro que no todas las personas, cubanos incluidos,  actúan del mismo modo.
 

domingo, 2 de septiembre de 2012

POR MARÍA SÁNCHEZ

SE ACABA EL VERANO Y CON ÉL SE DICE ADIÓS A LAS VACACIONES.
Pues sí amigos como todo en la vida, lo que tiene principio tiene fin. Y, esto, es lo que cada año nos toca vivir. Se han terminado las grandes siestas, las salidas a las terrazas cerveza en mano. Debemos concienciarnos que también nos dicen adiós las horas de luz que, hasta ahora, nos han acompañado hasta las nueve de la noche.
 Toca hacerse a la idea de los madrugones para llevar a los niños al cole, apurarnos para  llegar antes del listo que siempre nos quita el aparcamiento cerca de nuestro lugar de trabajo. No podemos olvidarnos  que debemos soportar al compañero o, compañera, que nos restregará una y mil veces sus estupendas vacaciones, en ese lugar tan fantástico, que parece hecho en exclusiva para nuestro amigo.
  Por si todo esto fuera poco tenemos que rascarnos los bolsillos para preparar la vuelta al colegio. Si todos los años, esto es una total sangría para nuestros sufridos bolsillos, no me atrevo a  pensar en lo que se convertirá este año tal y como está el patio de la economía.
Y, a todas estas, arrastrando el síndrome pos vacacional que, aunque algunas personas se lo toman a chufla, es más real de lo que parece.
  Eso de que se cogen vacaciones para recargar pilas y, llegar como nuevo al trabajo, no se lo cree nadie. Seamos sinceros. Llegamos arrastrando unas ojeras que llegan hasta la nariz, a causa de pasar hasta las tantas con los amigos en las terrazas, o viendo la tele hasta que el cuerpo aguanta.
  Si optamos  por coger un apartamento en el sur; no es de extrañar que lleguemos con los nervios a flor de piel recordando a esos “amigos”  que se pasan todo el año sin visitarnos, y justo cuando estamos de vacaciones, le entran unas ganas locas e irrefrenables por estar un día con nosotros.
  Pero, no se me asuste, ni piense que soy pájaro de mal agüero. El fin vacacional tiene también su lado bueno: volvemos a la rutina diaria, que en el fondo, es a lo que estamos acostumbrados. La suegra y la cuñada, que no sé porqué extraña razón siempre caen mal, regresan a su casa.
Los nietos, que por mucho que nos alegren acaban sacándonos de nuestras casillas, se irán de nuevo con papá y mamá. Con lo que podremos dormir toda la noche de un tirón.
  Volveremos de nuevo a echar nuestra siesta en aquel sillón, que tiene el (huequito) amoldado para que nuestro sufrido cuerpo descanse a gusto. Ese que está colocado justo delante de la tele. Los que den el telediario nos verán dormir y, acompasados con sus voces, les acompañaremos con nuestros “suaves” ronquidos.
  Regresamos a nuestro adorado trabajo, para encontrarnos con los compañeros/as de faena a los que les relatamos  las noches que pasamos sin dormir, a causa de los mosquitos y el dolor de espalda al empeñarnos en no usar el protector solar.
Y, sobre todo amigo lector, llegamos de nuevo al hogar. Volvemos a escuchar los ruidos de toda la vida que son, a fin de cuentas, la mejor nana que nos hace dormir.
  Aún con estos inconvenientes digo bien alto VIVAN LAS VACACIONES

sábado, 30 de junio de 2012

POR MARÍA SÁNCHEZ

ANÉCDOTAS DE FAMOSOS
 
Sólo deseo que por un momento, olviden los problemas y traspiés que la vida nos pone cada día, si con estas anécdotas consigo que ustedes sonrían un poco habré  logrado mi objetivo. Un saludo María Sánchez.
 
JOSÉ MARIA PEMAN.
Hay  en el mundo individuos, a los que su admiración hacia un personaje público, actor, cantante o político es tal que llegan a rozar lo que a mi entender es  rallar  el fanatismo.
José María Pemán
Siempre dispuestos a defender a sus ídolos no dudan en explicar lo inexplicable. En el fondo es digno de admirar ese tesón pero, en ocasiones, su admiración les hace expresar argumentos que en muchas ocasiones son tan “fantásticos” que pasan a la posteridad.
Tal es el caso de don José María Pemán, el mismo que dijo esta frase tan famosa
-“No hay en el mundo una flor que el viento mueva mejor que se mueve Lola Flores”.-
 
Pero no es por esta frase por lo que lo traigo a esta sección.
 
La razón es esta anécdota que protagonizó con el conde Ciano, a éste se le llenaba la boca hablando de lo trabajador que era Mussoluni y de las muchas horas que pasaba laborando e laborando sin parar
            .A todo esto don José María, que era un incondicional de Franco, le tocaba las narices oír que el Duce era un trabajador innato, y en un italiano macarrónico contestó.
 “pues il nostro Caudillo é fenomenale. Cuando se mete a laborare, ¡ non se levanta ni per meare…!”
 
  CHICO MARX
¿Quién no ha tenido en su vida a un amigo, vecino, e incluso un familiar, experto en dar sablazos? Tienen un don especial para embaucar a sus victimas. Sus argumentos son variados de todo tipo y color.
Hay algunos que no dudan en llorar, lágrimas de cocodrilo, para ablandarnos el corazón y de paso la cartera. Argumentan todo tipo de necesidades, el agua y la luz que si no la pago me la cortan, etc, etc. Pero eso sí, una vez  le prestemos el dinero, ya nos lo quitamos de encima pues si nos ven, se cruzan de acera, que no es lo mismo que ser de “la cera de enfrente”
Los hay con mucho sentido del humor y entre broma y broma nos cuentan unas milongas que terminamos riendo sus gracias y encima con la cartera más livianita.
 Pero para sentido del humor el de Chico Marx, como no podía ser de otro modo.
 Este miembro de los hermanos Marx  siempre le faltaba la media peseta p’al duro por lo que andaba siempre pidiendo préstamos a los amigos. Uno de estos, fue un día a pedirle que le pagara lo que anteriormente le había prestado.
Chico le respondió. “Voy a hacerte un cheque pero no vayas a cobrarlo antes de las 12 de mañana”. Al día siguiente, el hombre llamó a Chico  y  le dijo que le habían devuelto el cheque, a lo que este contestó
-“¿A qué hora fuiste a cobrarlo”? y el amigo acongojado le responde.
-“Me dijiste que a las 12 y fui a las 12:05” “
-¡Vaya! Exclamó Chico contrariado
- “Llegaste demasiado tarde”

sábado, 16 de junio de 2012

POR MARÍA SÁNCHEZ

INTERNET Y SUS COMIENZOS.
Cada vez hacemos un uso más frecuente de los ordenadores; en casa, el colegio y como no en el trabajo. Resulta una herramienta de la que no podemos ni queremos prescindir. En ella, gracias a Internet, encontramos toda la información necesaria para cualquier materia  que deseamos conocer. En él encontramos; divertimento, música, cine e inclusive podemos relacionarnos con personas a las que conocemos o buscar amigos nuevos.

Forma parte de los enseres del hogar como: la tele, la nevera o la cama donde encontramos el descanso. Tanto se ha popularizado que hay personas que nos miran como un bicho raro si decimos que no poseemos una de estas computadoras, admiradas por muchos y denostadas por una minoría.
  Resultan tan esenciales, que en los colegios, los pequeños de tres años comienzan ha hacer sus pinitos en el manejo del ordenador y de Internet. Evidentemente esto pone de manifiesto que ya es una parte muy importante en su educación y desarrollo personal.
  Aunque ha sido desde unos años atrás cuando el ordenador se ha popularizado con la magnitud que tiene hoy día, ya desde 1863 Julio Verne en su novela “París en el siglo XX” habla de una especie de ordenador al que él llama “telégrafo fotográfico” que permitía enviar a cualquier parte del mundo; escritura, dibujo, e incluso firmar letras de cambio. Nada extraño viniendo de un escritor que se adelantó muchos siglos a su época con sus relatos que parecían de ciencia ficción.
  Fue en el mes de Julio de 1961 cuando Leonard  Kleinorock publicó el primer documento que hacia referencia al intercambio de paquetes. Se encargó de convencer a Lawrence Roberts  sobre la posibilidad de avanzar en las comunicaciones lo que generó un gran progreso en lo que respecta al camino del trabajo informático en la red.
  Pero, los orígenes de Internet tal y como lo conocemos hoy, se remontan  a 1969, en ese año, se estableció la primera conexión de computadoras, conocida como (ARPANET) entre tres universidades en California y en Utah, Estados Unidos.
La World  Wide Web es la que más éxito ha tenido en Internet, conocida también como (WWW, o la Web) hasta el punto de ser habitual la confusión entre ambos términos.
Las tan conocidas WWW es un conjunto de protocolos que permite, de forma sencilla, la consulta de cualquier hipertexto llegó posteriormente, en (1990) como un desarrollo posterior y utiliza Internet como medio de transmisión.
  Todos los que manejamos un ordenador sabemos que éste nos vale de poco si no está conectado a Internet pues es  la principal herramienta para poder movernos por la red. Aunque en un principio era utilizado como búsqueda de información, hoy nos ofrece una amplia y variada gama de servicios, gracias a él, somos más los que nos conectamos a la red de redes y, es que lo online se ha ganado por derecho propio, la categoría de imprescindible.

lunes, 4 de junio de 2012

¿POR QUÉ APARECE EL HIPO?

Por María Sánchez
  Esto del hipo, sin ser una enfermedad, llega a ponernos bastante nerviosos llegando a sacarnos de nuestras casillas.
Cuando más tranquilo está uno aparece él como diciendo “aquí estoy para entretenerte un ratito” Los amigos, con la mejor intención, nos dan una y mil soluciones para que el molesto hipo se vaya. Pero de todos los remedios no hay uno que lo haga alejarse de nosotros. Parece agarrarse con más fuerza cada vez que ponemos en práctica uno de ellos.
  Los que peor lo pasan son los niños y, para eso, las madres tienen un remedio que según ellas es de lo más eficaz. Toman unas motas de la mantita del niño, la mojan en saliva y se la colocan en la frente. Mientras la abuela dirá “es que el niño cogió frío”
  Tratamos de hacerlo desaparecer tomando siete buches de agua o nueve (porque tiene que ser un número impar) cosa ésta que jamás he podido comprender. Si el beber agua quita el hipo ¿Qué más da que sean nueve o diez? Pero, no señor, tiene que ser impar.
  Otro amigo dice que hay que beber por el lado opuesto del vaso. ¡Toma ya!, si meterse entre pecho y espalda un vaso de agua a golpes de hipo resulta incomodo, imaginen la tortura de hacerlo por el lado contrario del vaso.
  Luego viene lo del susto, que también tiene su puntito de fastidio. Cuando estamos hasta el gorro del bendito hipo llega el graciosillo de turno y te grita “chachooooo”. Y la verdad es que asustarte, te asusta pero el hip, hip sigue dando la tabarra.
  También nos aconsejan que respiremos dentro de un cartucho, de papel, no lo haga en uno de polietileno porque se corre el riesgo de ahogarse. Al hacerlo en el de papel inhalamos dióxido de carbono que se usa entre otras cosas en las bebidas gaseosas. Siendo así esto sería otro remedio eficaz y más agradable que el agua.
  Por si todos estos remedios fueran pocos, y más que se quedaran en el tintero, les daré el que uso en mis ataques de hipo y que siempre me da  resultado. En mi caso particular uso el limón, bien tomado directamente o poniendo un chorrito en una cucharilla, de las de café, con azúcar. El motivo por el que se quita el hipo es bien sencillo; al chupar el limón se tensan ciertos músculos debido a la acidez, lo que provoca la relajación del diafragma.
  La razón por la que se produce el hipo es simple y llanamente por una irritación del diafragma. Este es un músculo que está situado en la parte inferior del pecho. Es aquí donde se produce el tan molesto hipo.
  El diafragma actúa cuando respiramos. Desciende cuando inhalamos el aire, para ayudar a llevarlo a los pulmones y sube cuando exhalamos para expulsarlo. Puede ocurrir que el diafragma se irrite y cuando esto sucede sube de manera brusca, haciendo que la respiración sea irregular  por lo que, cuando el aire llega a la laringe, se produce el hipo.
  Son varios los motivos que hacen que aparezca el hipo a saber; comer demasiado rápido o en exceso, tener irritación en el estómago o la garganta, también aparece si nos sentimos nerviosos.
Por lo tanto, estimados lectores, espero que no sufran de un ataque de hipo y que alguno de estos remedios le sea eficaz.

domingo, 27 de mayo de 2012

MUJERES INVENTORAS.

MARJORIE STEWART JOYNER (1896-?)
Y LA MÁQUINA PARA HACER PERMANENTES
Por María Sánchez.
Esto del calor además de molesto nos crea una amnesia, temporal transitoria, contra la que tenemos que luchar a brazo partido.
Mi voluntad por escribir el artículo de esta semana luchaba con mis neuronas, las cuales parecen estar en total letargo, ya que por mucho que las estrujaba nada nuevo acudía a ellas.
Marjorie Stewart Joyner
Pero, de pronto, las musas me recordaron que el pasado sábado acudí a la primera comunión del niño de una amiga. Una cosa trae a la otra y me vino al pensamiento los cambios, en cuanto a lo que se usaba en mi juventud, y a lo que vemos hoy día.
Donde se han experimentado más cambios es en la ropa y peinado de las niñas. Aunque aún hoy continúan llevando sus trajes largos, no se parecen aquellos que les  toco a las de mi generación que llevábamos dos o tres zagalejos bien almidonados para ocultar la extrema delgadez que padecíamos la mayoría.
  Otro de los cambios que se han efectuado radica en el peinado. A  la mayoría de las niñas les gusta llevar su melena suelta o recogida en un elegante moño. Nosotros tuvimos que pasar por la tortura de la permanente en especial aquellas que su pelo era completamente lacio.
   Cuando era casi una niña llegó a mi casa una máquina para hacer permanente que, con gran maestría, manejaba mi prima. No había señora que se preciara, que no se hiciera la permanente, sobre todo cuando acudían a un acontecimiento importante.
La moda llegó, como digo, hasta las niñas a las que se les rizaba el pelo sobre todo cuando llegaba el momento de hacer la primera comunión. Recuerdo que se les rizaba la “moña” o fleco. El resto del pelo, la melena, se llenaba de bucles o tirabuzones, estilo Shirley  Temple actriz- niña muy famosa por aquellos años.
  Mi trabajo como ayudante de peluquería consistía en pasarle a mi prima los bigudís donde iba enrollando cada pequeña mata de pelo que  previamente mojaba en un líquido, de muy mal olor por cierto, que, junto con las pinzas previamente calentadas en la máquina,  hacían el milagro del rizado o permanente.
  Las señoras que más recurrían al duradero rizado eran aquellas a las que la madre naturaleza les dio un pelo lacio, débil y más bien escaso. Cuando este pelo tan mal engraciado se tornaba ensortijado merced al calor y  la química a las sufridoras de tal mal les cambiaba la cara, (en todos los sentidos).
  Guardo aun en mi memoria la imagen de aquellas clientas que llegaban al salón con tres pelitos que parecían plantados a palillo.
Cuando ya se veían rizadas y el pelo brillante, a causa de la brillantina que mi prima les ponía como para rematar la faena, se miraba y remiraban al espejo como quien contempla un milagro caído del cielo.
  Como siempre, detrás de un invento tiene que estar un inventor, en este caso, inventora.
Sepamos quien fue y desde cuando se goza del milagro de la permanente.
Como digo en el encabezado su nombre era MARJORIE STEWART JOYNER. Era afro-americana nacida en Virginia (Estados Unidos) en 1896. En 1912 se mudó a Chicago donde estudió cosmetología. En el año 1926 comenzó a buscar una manera más fácil para que las mujeres se arreglasen el cabello inspirándose para ello en unos pernos (pieza metálica parecida al tornillo) con las que aceleraba la cocción de la carne.
Experimentó con ellos y pronto diseño un máquina que se podía usar para rizar y desrizar el pelo.
Se hizo popular entre las mujeres blancas ya que con este método el rizado era más duradero.
  El invento fue patentado en 1928 siendo la primera mujer afro-americana en obtener una patente, aunque nunca llegó a beneficiarse directamente de ella, pues las mujeres en esa época no podían ser reconocidas como inventoras. 

sábado, 12 de mayo de 2012

POR MARÍA SÁNCHEZ

EL MÁS TONTO HACE RELOJES
El refrán de hoy hace alusión a un tipo de personas que aparentan no saber ni conocer las cosas que les rodean. 
Nos hacen creer que nada o casi nada tiene interés para ellos.Si en su presencia  hablamos de cualquier tema pone cara de; no sé, no me interesa, siendo la realidad bien distinta. Están al cabo de la calle de todo lo que acontece a su alrededor aunque siempre ponen la expresión de estar en un mundo que se han creado ellos mismos.
Son personas que, aparentando ser menos listos de lo que en realidad son, van poco a poco, sonsacando aquello que realmente les interesa saber. Las  personas con este perfil llegan a sacarnos de nuestras casillas cuándo, después de media hora de conversación donde nos han hecho creer estar interesados sobre lo que hablamos, nos espetan en la cara “mira eso a mí no me interesa pero, dime, ¿es verdad que tu hermana se casó embarazada?  Ante esta reacción uno aprieta los puños, para calmar los nervios, mientras pensamos “mira este “jeringao” y parecía bobo”. Esta definición la uso con el respeto que merecen las personas que padecen cualquier enfermedad psíquica.
Cuarenta años atrás no se conocía el síndrome de Down tampoco habían niños especiales ni se hablaba de la esquizofrenia. Sólo sabíamos que había  bobos y locos.
 Todos hemos conocido a uno de estos “bobos”  que forman parte de todo pueblo, ciudad o villa que se precie.
Como no podía ser menos Agüimes también tuvo su “bobo” al que llamaremos José.
José era alto, delgado y moreno. No tendría más de treinta años cuando lo conocí.  Era una persona autónoma, dentro de los límites que su enfermedad le permitían. Sus pasatiempos eran amplios y variados tanto que el muchacho se dedicaba a criar unas “gallinitas” o unos conejos, que luego vendía entre los vecinos y alguna tienda que le hacía el encargo, hacia los mandados de su casa etc.
Resumiendo, que el muchacho se defendía muy bien, con mucha maña y sin dejar que nadie lo engañara.
Una de las tiendas donde él vendía los huevos era la de  Panchito. José llevaba los huevos, muy bien colocados, en un cesto hecho de caña blanca adornado con una cenefa marrón.  Para que no se rompieran los acomodaba entre la viruta que su hermana le traía del almacén y, que allí la usaban para empaquetar el tomate.  Panchito le pagaba en metálico porque, una cosa si tenía José muy clarita, lo que él vendía él lo cobraba. Nada de ir descontándolo de la cuenta que su madre debía en la tienda y así se lo hacía saber a todo aquel a quién  le compraba su mercancía- “Lo de mi madre es de mi madre y lo mío es mío”
Como digo, era en la tienda ya mencionada, donde él tenía su mayor cliente. Tal era la frecuencia de la compra que  Panchito le hacia el encargo de que le trajera una ó dos docenas de huevos todas las semanas; (recordemos que en la época en la que sitúo la anécdota las amas de casa no compraban los huevos  por docenas).
Cuando nuestro hombre llegaba con su mercancía y la ilusión de cobrar aquellos más los que ya le debía, Panchito le decía “te los pago la semana que viene”. En otras ocasiones trataba de engatusarlo queriendo que, a cambio del dinero, llevara millo para las gallinas o unas alpargatas nuevas de dos colores, rojas y azules, que le habían llegado a la tienda.
José, de mal humor, contestaba “usted págueme lo que me debe, que el millo me lo da Anania el del molino de los que quedan partidos en la torva y, las alpargatas me las compra mi madre.  
El muchacho, que ya estaba hasta el gorro de tanto fiao y la libreta llena de palitos, (cada palito era una docena de huevos)  decidió cobrar la cuenta a su manera.
A  primera hora de la mañana del lunes llega José con sus dos docenas de huevos y escucha la misma historia de siempre. Sale por la puerta sin decir una palabra pero serio y más encendido que una fogalera.
Ya era mediado de semana cuando Panchito manda recado a José con un vecino. Nada más entrar por la puerta pregunta ¿Me va a pagar Panchito? ¿Pagarte jodio guanajo? -  “Ayer vino  Rosarito, la de la Vegueta,  engrifa como una julaga y dando gritos porque, de los cuatro huevos que le vendí el lunes, tres le salieron gueros ¿Tú me estas trayendo los huevos viejos José? Éste lo mira a la cara a la vez que responde, apretando su cesto de caña contra el pecho “Mire, Panchito, son de la misma echaura que  la cuenta que usted me debe y que ahora mismito tiene hasta cría”.
  ¡Y lo llamaban José el bobo!
  Esto nos enseña que nunca debemos subestimar ni menospreciar a nadie, ya que todo lo malo que hagamos a un semejante, repercutirá en nosotros como un bumerang.
 

lunes, 7 de mayo de 2012

CRUZ DE MAYO


















Llegó Mayo y, aunque el agua le ha faltado
él me llena de alegría, de luz y colores
regalándome las flores
con las que adornaré la cruz.
La formaré con dos ramas
de un frondoso naranjero
que tengo en el huerto plantado.
El centro lo llenaré con muchos claveles blancos que simbolizan el paño donde quedó marcado
el rostro del salvador.
Para recordar su sangre cogeré del traspatio
las más bellas flores de un geranio encarnado.
Y, recordando la perseverancia y el amor
que hacia Él profeso
con ramas verdes y frescas
de una hiedra que a la pared se agarra
terminaré de engalanar la cruz que adornará mi ventana.
María Sánchez.

sábado, 5 de mayo de 2012

¿DUELO O ACTO SOCIAL?


POR MARÍA SÁNCHEZ

Que todos los extremos son malos es algo que a nadie se le esconde.
También es cierto que nunca llueve a gusto de todos. Continuando con los dichos, citaré el que dice que no hay boda sin llantos ni duelo sin risas.
Y, es aquí en los duelos, donde, desde mi opinión personal, se ha llegado al extremo de pasar de aquellos gritos lastimeros, quejumbrosos y plañideros, rozando casi la histeria colectiva, hasta lo que presenciamos hoy en cualquier tanatorio donde acudimos para acompañar a un amigo o familiar que se ha ido y a los que están pasando por tan triste momento.
Hace algún tiempo vengo observando el comportamiento y la falta de respeto que manifiestan  algunas personas en un duelo. Llegan a ser tantas y tan altas las voces y risas que más parece una plaza de mercado en la hora del regateo que el lugar donde se vela a un ser querido.
No hace muchos días acudí al tanatorio con el fin de acompañar a los familiares del finado. Nada más entrar tuve que abrirme paso con dificultad, ya que por un lado, el tanatorio no es lo suficientemente grande y no tiene cabida para los acompañantes, y otro motivo es por que son muchas las personas que optan por, una vez que han dado el pésame, salir hasta la calle para fumar y entrar en tertulia.
Una vez que pude acceder a la antesala, mi asombro fue mayúsculo al oír a tanta gente hablando y riendo a la vez, como si se tratara de una competición de gritos y carcajadas.
Tal vez estoy desfasada o equivocada en mi postura pero, creo que en este caso, se está llegando a un punto en el que hemos perdido el respeto a los muertos y sobre todo a la familia.
Tengamos en cuenta que puede haber una madre que llora la perdida de un hijo, tal como ocurrió el pasado domingo, donde acudí a dos duelos donde unas hijas despedían para siempre a su madre y acompañé a una madre que lloraba desconsolada la muerte de su hijo. Fue en éste donde una persona se levantó para pedir que bajaran la voz.
Me sentí mal y con vergüenza ajena la misma que sentí cuando, en otra ocasión, una señora deseaba rezar una oración por el difunto.
Después de pedir reiteradas veces un poco de silencio y, viendo que nadie hacia el mínimo gesto de callar siquiera un minuto, decidió no leer ni rezar por el alma de aquel ser que nos abandonó para siempre.
Al comentar sobre esto con una amiga me dijo- “los duelos se han convertido en un acto social” ¿Tendrá razón mi amiga?
Ante aquel contraste de vida y misterios, de luz y tinieblas, medité un momento: ¡Dios mío qué solos se quedan los muertos! Gustavo A. Bécquer.



viernes, 27 de abril de 2012

POR MARÍA SÁNCHEZ


UNA HISTORIA REAL
Siempre se ha dicho que (cada uno tiene lo que se merece) En el caso que deseo contarles manifiesto que este dicho, frase o refrán, no hacen justicia a la persona que ahora mismo está pasando uno de los peores momentos de su vida.
Como toda persona bien nacida la protagonista de esta historia también tiene su nombre. Para preservar su intimidad digamos que esta señora se llama Rosa. Desde que conocí a Rosa descubrí a una persona con un corazón de esos que no caben en el pecho.
Cuando llegó a mi vida, Rosa era una mujer viuda, madre de tres hijos y abuela orgullosa de dos nietas que la llaman yeya. Siempre fue una mujer trabajadora que supo sacar adelante su casa, su negocio y sus hijos.
Sus ratos de ocio los disfrutaba acudiendo a los bailes con las amigas, (no sin antes acudir a la iglesia para participar de la misa como buena cristiana). Luego, como toda mujer joven, acudía a su sala de fiesta favorita, donde disfrutaba de lo único material que era su pasión ¡La música!
Con el trabajo y el amor de sus hijos y nietas iba trascurriendo su vida hasta que, en una de sus visitas médicas, le detectan azúcar en sangre o lo que es lo mismo se vuelve diabética. Esto en sí no tiene mayor problema si la persona se cuida. Pero, Rosa, al comienzo de su enfermedad no se cuidó lo suficiente, como hacen otros miles de diabéticos.
Bastaron pocos años para que las enfermedades hicieran parada y fonda en su cuerpo, enfermedades que llevó con cristiana resignación, y a las que siempre ponía una sonrisa de oreja a oreja. Su verdadero calvario comienza cuando, además de ser diabética, se le detecta que también tiene el colesterol alto. De ahí a una mala circulación sanguínea hay un paso y, desgraciadamente, Rosa lo cruzó. Lo que empezó como una simple llaga en un pie pasó a ser una escara que nunca terminaba de curarse.
Este contratiempo acabo llevándola al quirófano, donde le amputaron una pierna, lo que la ató a una cama y una silla de ruedas.
Más no acaban aquí sus males. Hace sólo un año su corazón, dolorido y cansado de sufrir, le propinó un tremendo susto cuando se quedó parado por un momento. Por ser una persona que toma anticoagulante la operación no es viable.
Pero, como se dice en el mundo del circo, “aún hay más”. Hace unos meses sufre un dolor tremendo en uno de sus ojos y le detectan una ulcera que, dado el estado de su corazón, tampoco pueden operar lo que la ha dejado, de momento, ciega de ese ojo.
Por si todo esto fuera poco mí amiga, esa mujer maravillosa, llena de cariño y con la sonrisa a flor de piel para todo el que se acerca a su lado, está dando los primeros pasos para entrar en ese mundo lleno de nubes negras, de olvidos, de cambios de carácter (la demencia senil).
Su familia y los amigos que la queremos, nos vemos desesperados, tristes y sin poder hacer otra cosa por ella que estar a su lado.
Hoy mi artículo resuma tristeza, la tristeza que sentí la última vez que vi a mí amiga. Una mujer que no merece lo que la vida le ha dado.

sábado, 31 de marzo de 2012

Por María Sánchez:

 DI NO A LA VIOLENCIA DE GÉNERO
 Apenas te has ido y ya temo tu regreso. Acurrucada en un rincón miro, entre lágrimas, las manecillas de un reloj que no paran de girar diciendo que mi libertad durará apenas unas horas.
Tu primer saludo de la mañana fue tirar la taza de café, “Está caliente” dijiste a la vez que tú mano, como garra de águila, caía sobre mi cara.
De mis labios salieron finos hilillos de sangre que, como animal predador te animó a seguir martirizando mi cuerpo dolorido.
Cuando ya  cansado, agotado por la rabia paraste los golpes escuché tu voz, como en la lejanía, decirme “Yo te quiero mujer y Te juro que esto no pasará más.”
Continúo acurrucada mientras en mi cabeza martillean las mismas palabras que repito cada día. ¿Por qué si me quieres me haces sufrir?
 
CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO, TOLERANCIA CERO.
Si quieres puedes insultarme.
Nadie te lo reprochará.
Si quieres puedes encarcelarme.
Nadie por mí te preguntará.
Si quieres puedes matarme.
Nadie te condenará.
Sólo dirán que sufriste enajenación mental.
 
MIENTRAS ESTÉ VIVA
Mientras mi corazón esté latiendo me hablará de la vida.
Una  vida que cada día saboreo sin apuros ni agonía.
La vivo con esperanza, con calma y sin el dolor de saber que, un día más, son veinte y cuatro horas menos que tengo en mi reloj.
Este reloj al que dan cuerda cuando a este mundo llegamos, pero que inexorablemente Poco a poco se va parando.
Que un día partiré ¡ya lo sé! Pero, mis maletas irán cargadas de experiencia, cariño y amor, mucho amor.
 
VIVIR EL PRESENTE.
No vivas tu vida recordando el pasado, porque entre su calle oscura algo malo has dejado.
No te preocupes por el futuro que aún no ha llegado.
Deja la puerta abierta para que entre llenando tu vida de gozo y agrado Vive el presente, lo tienes en tus manos ámalo, cuídalo y no te hará daño.

sábado, 24 de marzo de 2012

POR MARÍA SÁNCHEZ

¿POR QUÉ DECIMOS?
 LA LEY DEL EMBUDO.
Esta frase retrata perfectamente a las personas que padecen  una de las enfermedades que más ha proliferado desde que Dios creó el mundo. ¡El egoísmo!
Somos egoísta por naturaleza y, en ocasiones, actuamos sin ser del todo consientes de nuestros actos.
Sin pensarlo ponemos en práctica esta ley de, lo grande para mí lo chico para ti,  con más frecuencia de lo que debiéramos  sin medir el daño que causamos a la persona que hacemos victima de nuestro egoísmo.
Desde pequeños vamos haciendo de esta frase nuestra  máxima sobre todo cuando compartíamos con los amigos el bocadillo, el caramelo y hasta el chicle; aquel tan rosadito y grande, con el que hacíamos unos globos tan grandiosos, que al estallarse, nos cubría toda la cara.
Recuerdo mis años de colegiala cuando, a la hora de la merienda, llegaba el momento del (tú me das, yo te doy) todo lo medíamos para quedarnos con la parte más grande y ante la protesta de la amiga nos revolvíamos como panchonas diciendo - “mi niña para eso lo traje yo”.
Estos actos eran cosas de niños y como tal pueden tomarse. Desgraciadamente hoy esta ley continúa entre los adultos. Se lleva a cabo entre compañeros de trabajo, amigos o inclusive entre la familia.
 No falla nunca ver en el ámbito familiar, a la hora de leer el testamento que en su día dejo escrito ante  notario el familiar que hoy se ha ido para siempre, como el que menos se mojó a la hora de cuidar o estar al lado del finado, pretende llevarse la mayor parte, (la más ancha), mientras que con pretensiones de tirano  intenta dejar el despojo (lo estrecho) a la persona que cuidó y veló hasta el final de sus días al ser querido.
Pero, la palma en hacer honor a  esta frase se la llevan los empresarios; salvo honrosas excepciones, ya que no se puede meter a todos en el mismo saco.
Rara vez escucharemos decir al patrón, lo bien que va el negocio y el dinero que está entrando en la caja.
Sin embargo desde el primer momento que, según su criterio, el negocio no va todo lo boyante que él desea, llegará con el embudo en la mano y el trabajador tendrá que cargar con la parte más delgada, mientras que la ancha quedará de su lado.
Esto lo hemos visto desde hace muchos años. Ahora que pasamos por una crisis tan grande como la que nos está afectando, las cosas se han puesto aún peor si cabe.
Ahora mismo son las patronales las que tienen, por mandato legal, no sólo el embudo también tienen la sartén por el mango.
Son los empresarios los que mejor manejan el embudo, eso sí quedándose como no,  con la parte más ancha para sí.
Como todas, las frases que usamos con relativa frecuencia, tiene su origen y una razón de ser.
La que hoy nos ocupa se refiere a una ley hipotética en la cual todo es favorable para quien la dicta y desfavorable para quien la sufre. Obviamente el nombre se toma de la forma del embudo. A la hora de dictar sentencia  el legislador tomaba la forma más ancha y el sentenciado la estrecha.
La expresión suele completarse de este modo-“La ley del embudo, lo ancho para mí y lo estrecho para ti”

sábado, 10 de marzo de 2012

POR MARÍA SÁNCHEZ

¿POR QUÉ BOSTEZAMOS?  
Seguro que muchos de ustedes ha pasado alguna vez en su vida, por la azarosa situación de comenzar a bostezar en el momento y el lugar menos indicado.
 Si esto ocurre cuando nos encontramos en compañía de otra persona y, nos da por abrir la boca una y otra vez, nuestro interlocutor no para de hacer las ya típicas preguntas de; ¿Te aburro, tienes sueño, quieres comer? Mientras intentamos que las lágrimas no bañen nuestro rostro, decimos entrecortadamente, no, no se preocupe estoy biennnnn, al tiempo que, disimuladamente nos ponemos la mano en la boca, intentando sofocar el quinto  bostezo que ya viene en camino.
 No es extraño que esto ocurra cuando nos aburrimos en una película que no sea de nuestro agrado, en el recital del niño de la cuñada que está en primer curso de  piano y tenemos que escucharlo entero, así como en otras tantas situaciones en las que, aún sin quererlo, la boca entabla su lucha con nuestra vergüenza, ella por abrirse y nosotros por disimularlo.
Tampoco resulta raro, que el bostezo nos llegue en un velatorio. Sobre todo cuando se va aproximando la hora del sueño y los amigos y acompañantes empiezan a tomar las de Villa Diego.
 Este acto de nuestro organismo nos puede dar algún que otro disgusto Sin ir más lejos imagine que el susodicho bostezo apareciera cuando habla con su jefe, y no digamos nada si está tratando de que le suba el sueldo.
 Para que se hagan una idea de los importunos que llegan hacer, les contaré lo que me ocurrió días atrás.
Me encontré con una persona a la que hacía bastante tiempo que no veía. La verdad que la alegría del encuentro fue mutua, pero de pronto hizo acto de aparición quien menos esperaba, el bostezo, como relato anteriormente mi amiga hizo las preguntas de rigor “estas aburrida, sueño etc. Al final entre risas, lágrimas y demás quedamos para vernos otro día, eso sí, con un café bien cargado de por medio, por si las moscas.
 Las causas que originan el bostezo son variadas. Tiene estrecha relación con la vigilia del sueño, antes de dormir o al despertarnos. Se suele bostezar por stress como parte reflejo de vigilancia.
Según algunos estudios se ha llegado a pensar que el bostezo puede llegar a ser un síntoma de protección inducido por los Péptido opioide (sito textual)  que actuarían en la prevención de las crisis epilépticas del lóbulo temporal.
 Al bostezar, inhalamos aire profundamente de tal manera que los pulmones se ensanchan llevando más oxigeno a la sangre y en consecuencia a la corriente sanguínea.
Otra de las hipótesis afirma que el bostezo sirve par regular la temperatura corporal y relajar la musculatura de la cara al estar mucho tiempo de la misma forma.
 Estos y  muchos más son los motivos que motivan el bostezo.
Hemos visto que cuando una persona bosteza causa una cadena donde otra “responde” Aparte del mal rato que pasamos, las razones para que esto ocurra son poco claras salvo que se trate de un movimiento anímico.
El bostezo emitiría unas señales de cansancio hacia las personas que nos rodea para sincronizar los patrones de sueño y períodos de actividad.
Otra de las curiosidades del bostezo es que ni los animales se libran de él.

sábado, 4 de febrero de 2012

POR MARÍA SÁNCHEZ


LA SEGURIDAD SOCIAL SE ENCUENTRA EN LA UCI, GRAVEMENTE ENFERMA, A CAUSA DE LOS RECORTES QUE VIENE SUFRIENDO.
Aunque pueda parecer sólo un juego de palabras, la verdad es que ésta es la triste realidad. Cuando empezaron a recortar gastos el primer tijeretazo se lo dieron a la seguridad social. Los pacientes de hospitales y ambulatorios vieron mermadas las prestaciones u obligaciones que se deben tener para con ellos.
Esto lo sufrí en propias carnes cuando, por motivos de salud, me vi obligada a ser ingresada en nuestro hospital insular.
Lo primero que me dijeron fue que, “la medicación que tomaba en casa, tenía que llevarla pues allí no me la daban”. Que cambio tan grande cuando antes no nos dejaban que lleváramos ni una aspirina.
La segunda sorpresa llegó por la mañana con el desayuno. Era domingo y cuando apareció la enfermera con la bandeja encuentro un panecillo, una mini cajita de mantequilla y otra mini de mermelada que, más parecía una gota de zumo por lo liquida y la poca cantidad, que una mermelada en toda regla.
Todo esto venía en una bandeja de cartón, de las usadas en las pastelerías, un cuchillo de plástico, una servilleta y un poco de agua negra y blanca que llamaban, (café con leche).
De cómo nos va con la seguridad social dan fe los calvarios por los que han pasado las diferentes personas que me han puesto al tanto de sus cuitas con este servicio al que todos tenemos derecho y donde éstos se nos niegan sistemáticamente.
Me comenta una muchacha joven, que tiene que ser sometida a una operación en los ojos a causa de una malformación que padece desde niña. Por motivos que serían muy largos de contar, tenía que esperar a tener dieciocho años para que esa operación resultara efectiva.
Llegada a la edad adulta comienza su periplo por los diferentes médicos y especialistas que esto conlleva. Al fin le confirman que la operaran y que está en la lista de espera.
De eso pasó dos largos años, hasta que al fin le avisan para que ingrese al día siguiente. Pero, cual será sorpresa que pasadas dos horas, le comunican que se anula su ingreso por no haber camas disponibles.
Como podrán suponer la desesperación y el pesimismo se adueñan de una joven que, ahora, tendrá que esperar, sabe Dios cuánto, hasta que vuelvan a llamarla de nuevo.
El siguiente caso es el de una señora que sintiéndose mal acude a su médico de cabecera, primer paso del vía crucis, por el que tendrá que pasar a partir de ahora.
Comienzan por realizar una serie de analíticas que van descartando los posibles males que la aquejan.
Después de varias pruebas su doctora la aconseja ir a un cardiólogo. Hasta aquí, todo bien, la sorpresa llega cuando la susodicha doctora añade “pero no valla usted al del seguro, mejor que la vea uno particular” La señora se queda a cuadros ante semejantes palabras. Pero, no termina aquí su disgusto, por el contrario, si el mal que inquieta a la pobre señora es realmente del corazón, se habría quedado patidifusa cuando le comunican que la visita al cardiólogo le puede costar 110 €
Es otra señora la que me informa de su problema con las listas de espera que padecemos los españolitos de apie. La señora en cuestión debe pasar una revisión cada dos años por un problema que padece en el colón. La exploración consiste en una colonos- copia para ello debe ser previamente anestesiada, no sedada, razón por la cual se retrasa más de lo que debiera pues aluden que sólo hay un anestesista que trabaja en esa sala una vez por semana. Han pasado tres años y por fin le dan cita para el 28 de Enero. Me comenta que está cruzando los dedos no valla a ser que la llamen para anular la vendita prueba.
Estos son sólo algunos ejemplos de lo que estamos aguantando los nunca mejor llamados (pacientes de la seguridad social).



sábado, 28 de enero de 2012

¿POR QUÉ DECIMOS ESTAR AL QUITE?
Por María Sánchez.

 Esta frase que hoy escogí para ustedes tiene, como todas, más de un significado. Se utiliza en la jerga taurina, en la esgrima y en algún caso más que les relataré.

 Cuando niños ni usábamos ni, mucho menos, conocíamos esta palabreja. Si estábamos intentando hacer alguna diablura le encomendábamos a nuestro hermano pequeño o amigo que acechara, por si llegaba nuestra madre o el dueño del guayabero, donde nos encontrábamos “enguilgao” para darnos un atracón de la rica fruta.

Esto del acecho se le encargaba siempre al más pequeño de la pandilla. Así hasta que al chiquillo se le hinchaban las narices y el muy bribón no avisaba cuándo llegaba el que nos iba a dar una buena tunda.Permítanme que en este punto haga un inciso con el fin de aclarar lo de la tunda que nos daba el dueño del terreno. En mi niñez los vecinos o no tan vecinos tenían total libertad y carta blanca para darnos una torta si, según su criterio, la merecíamos.Lo malo de esto no era la que ya te habían dado, sino la que tu madre te daba por la vergüenza que le hacías pasar. Hoy, para bien o para mal, a un niño no se le puede tan siquiera soplar en la nuca. Esto de castigo sí o castigo no sería tema para otro artículo.Hay que reconocer que cuando niños somos peor que rabo de lagartija; desconocemos los peligros, no hacemos caso a nadie y sólo pensamos en divertirnos sin medir las consecuencias.

Y justo por no medir las consecuencias que me costó una de las palizas más grande que me dio mi santa madre. Había acudido a una visita y me preparó con las mejores galas de las que en aquella época podía disponer.

Recuerdo que llevaba puesto un traje blanco que mi prima, que para esto tenía buena mano, me había calado y que dicho sea de paso era muy bonito.

No bien había puesto los pies en casa quise poner, también, pies en polvorosa para ir a jugar con los chiquillos. La cita, que habíamos preparado el día anterior, era en las cantoneras del Campillo para coger ranas.Cuando ya trasponía por la puerta p’a fuera mi madre saco toda su artillería de recomendaciones y amenazas. Lo primero fue preguntar donde iba, yo más que hablar, mascullé “a dar un paseo” hay empezó la retahíla de – “quítate ese vestido, mira a ver si te caes, ten cuidado no te ensucies, si te manchas te mato. Sus intenciones eran buenas pero a mí me vinieron todas en contra.

Nada más llegar pusimos al más chico para que acechara, (estuviera al quite) por si venía Antoñito el ranchero. Los mayores nos metimos en la acequia para hacer nuestra pesca particular.

Tarde más en poner los pies dentro cuando resbalé en le limo y, zapatos y vestido nuevo, se quedaron con las posaderas verdes como el trigo verde. El bardito salió por los aires y yo “estampe” a correr para mi casa. Lo que viene después ya pueden imaginarlo porque fue tan grande que hasta hoy me queda en el recuerdo como marcado a fuego, eso sí sin traumas y sin necesitar de visitar al psicólogo.

Contadas mis cuitas infantiles vamos a saber el significado de esta frase. Se usa sobre todo para definir a la persona que está presto para acudir en defensa de un semejante, conocido o no. Su fuente es la jerga taurina donde el quite es la suerte que lleva a cabo un torero, generalmente con el capote, y en defensa del compañero cuando el toro se ceba con él. En esgrima se llama también quite al movimiento de defensa que se hace con la espada para librarse del arma del contrario.

Hoy en día tenemos que estar al quite y con ojo avizor ante tantas amenazas  que nos acechan día a día.

sábado, 21 de enero de 2012

¿DESDE CUÁNDO USAMOS?

EL PLUMERO.
Por María Sánchez.
Sin miedo a equivocarme me atrevería a jurar que, una de las tareas más pesadas de la casa, es limpiar el polvo. Lo mismo para hombres que para mujeres esta es una de las labores  a la que ponemos más remilgos.
Desde pequeños es una de las asignaturas obligatorias  que tenemos en casa; luego viene la de  fregar, esto para  cuando eres galletona  y tu madre ya confía en que no romperás las escudillas o los platos. Cuando mi santa madre comenzó con el teque, teque de que tenía que ayudar en casa, lo primero que me puso en las manos fue un trozo de lo que un día fue una camisilla de mi padre. Cuando ya se quedaban picadas por el uso y las lavadas ella las reciclaba para todo lo que diera y más. Con aquel improvisado paño de polvo me pase media niñez y una parte de la adolescencia. 

 Ni que decir tiene que rompí mitad de las figuras, que a plazos, compraba mi madre a un señor que vendía de puerta en puerta. Mientras ella me regañaba, yo iba recogiendo los trozos que me vendrían bien para pintar en la calle el cuadro con el que luego jugaba al teje con mis amigas.
Como pueden imaginar las valiosas figuritas no eran de Lladró, se trataba de simples imágenes de tiza.  

 Lo del fregadero fue peor; aquí le cambié el modelo a toda la vajilla, a la taza que no le faltaba el asa la “desvirotaba” por los bordes Lógicamente así no eran útiles por lo menos para comer  pero, del mismo modo que yo aprovechaba la tiza para hacer rayones mi hermana le hacía un agujero a la taza, con mucha paciencia y un taladro de mano. Con ella improvisaba una maceta donde plantaba un periquito que a los pocos días daba gloria verlo.
 Pero, volvamos a lo de limpiar el polvo. De mi trocito de camisilla a lo que hoy usamos hay un abismo. Empezaron a llegar los paños de La Cadena ¡Qué buenos eran! ¡Suavecitos!, no dejaban pelusa y lo buenos que eran para lavarlos. Años después llegaron unos muy finos que, según decían, casi recogían el polvo ellos solitos. Claro que con la ayuda de múltiples spray.
 Recuerdo uno en concreto que anunciaba una señora en televisión. Lo esparcía por la mesa y se deslizaba por ésta encima del paño del polvo, emulando a Aladín y la alfombra mágica. Detrás llegó otro que se pone en el agua, éste según los fabricantes, ayuda a conservar la madera. Seguir relatando las propiedades de cada uno de estos inventos llevaría mucho tiempo y este artículo resultará pesado y monótono; tanto o más que quitar el polvo a nuestros muebles.
 Años después llegó otra novedad ¡El plumero! utensilio que se continúa usando en nuestros días. Sepamos quién tuvo la brillante idea de inventarlo.
 Para empezar sepan que sus inicios no fueron tan fáciles como su utilización. Lo primero que provocó fue un conflicto conyugal entre Susan  Hibbard, la inventora, y su esposo.
Sucedió que la  buena señora tuvo la feliz ocurrencia de no tirar las plumas de los pavos que cocinaba. Con ellas formaba un ramillete con el que quitaba más rápido y con mayor comodidad el polvo de sus muebles.
Lo curioso es que su marido fue el que solicitó la patente del plumero pero Susan dijo que de eso nada de nada.  Así que pidió el divorcio e inició un duro proceso judicial. Por fin en 1876 el plumero quedó como idea de Susan Hibbard gracias a su idea de guardar las plumas de los pavos.
¿Será por eso que dice nuestro querido Manolo Viera, que las mujeres tenemos la manía de guardarlo todo? Pues tal vez.

sábado, 14 de enero de 2012

AÑO NUEVO CRISIS VIEJA


Por María Sánchez.
Al llegar los últimos días del año viejo hemos deseado a todos nuestros amigos, familiares y conocidos un feliz y próspero año nuevo. Nuestra intención es buena y lo deseamos con todas las fuerzas de las que somos capaces.



Pero, del dicho al hecho va un trecho. Arrastramos una grave crisis económica que nadie desconoce y a la que “aparentemente” da la impresión de que nos estamos acostumbrando, o así lo parece cuando por las redes sociales y, a modo de chascarrillo o broma, leemos “este será el año del consumismo” frase que continúa como una letanía cuando se enumera- con su mismo traje, con su mismo coche etc, etc. 
Seguro que las personas que están pasando verdaderas necesidades, las que llevan varios años sin trabajo y comiendo de lo que le da su familia o, lo que es peor, se ven obligadas a acudir a un comedor social para saciar su hambre; no verán esta broma con mucho gusto.
Y es que el ser humano, y los españoles en particular, somos capaces de sacarle filo a la punta del muelle o poner buena cara incluso en los peores momentos de nuestra vida. Pero, si vemos la tele o escuchamos la radio, los pelos se nos ponen como escarpias al conocer que cada día la crisis ha hecho mella en tal o cual negocio, como a consecuencia de ello, muchas personas pasaran a engrosar la larga lista del paro.
 Personas que tienen pegados a sus espaldas los dientes afilados de una deuda con un gigante hambriento de dinero que se llama Banco de fulanito. Individuos que se colocaron una soga al cuello, una soga que les aprieta y  ahoga hasta quitarles el sueño, la vida misma, una soga que se llama hipoteca.
 Claro que, cuando aquel señor con traje de marca le habló de  “esta señorita” se la presentó vestida  con las mejores galas, todo eran facilidades, tantas que sin darse cuenta firmó papeles hasta que la vista se le nubló.
Los números, que en un principio salieron positivos para comprar aquel pisito, pronto se volvieron rojos a consecuencia de un despido inesperado, del que fue objeto.
 Pese a todos sus apuros económicos tiene que hacer frente a esa deuda o ver como el “gigante” se traga su casa mientras él tiene que continuar pagando todas aquellas letras que tan alegremente firmó.
 Lo peor es que esta crisis nos acompañará durante mucho tiempo, que cambiaremos de año y “ella” nos acompañará como un perro fiel, llevándose por delante como un tsunami miles de empresas, puestos de trabajo a la vez que poco a poco va haciendo mella en la vida de cada una de las personas a las que, desgraciadamente, le toque vivir una desgracia de tal envergadura. 
 Y es que la cosa monetaria va tan mal que ha pasado de la casa del pobre trabajador al el chalet del rico empresario para, dando saltos de gigantes, llegar hasta el palacio real.
Lo que nunca pensó su Majestad el Rey es que un día tendría que abrir el libro de cuentas para que los españolitos de a pié viéramos los debe y haberes de sus majestades.
Si bien es verdad que la mayoría nos hemos quedado como estábamos antes, porque con tantos números y tan pocas explicaciones, esta que escribe no sabe en qué se gastan los cuartos los reyes de España.
 El caso señores: es que tenemos un año nuevo pero una crisis vieja, que  no sabemos cuantos años tendrán que pasar para que la mujer de negro con su guadaña haga su trabajo o sea, que la mate de una vez.
Todo esto, queridos lectores, no me quita el deseo de que tengan todos un feliz y próspero año nuevo.