
Ser testigos del perdón de los pecados. Esto es lo que hay que anunciar (esta es la misión); es decir, el perdón y el amor de Dios para con todos los hombres.
Pero sabe Jesús que la vida no es fácil y que estos testigos necesitan sentir el fuego del Espíritu para llevar a cabo lo encomendado, sabe que habrá muchas dificultades. Ahí está la promesa del Espíritu que les revestirá (nos revestirá) de la fuerza de lo alto, es decir, de la fuerza de Dios. Será un tomar conciencia de la elección que renueva y hace que se inicie un nuevo camino en el nombre y con la fuerza del Dios Trinitario .
En Betania, donde Jesús encontraba a los amigos y descansaba, es allí donde les bendice y vuelve al Padre aunque no concluye su misión. A partir de ahora serán estos, los que han creido en Él, los bendecidos, que habiendo visto y oído han de anunciar y manifestarle su amor guardando su palabra en la misión de cada día, amando a los demás que es como Él quiere que le amemos.
Todo lo demás que aparece, sobre todo en el primer relato, en el de Hechos -el monte, la nube, Jesús subiendo, los ángeles- no dejan de ser elementos que lo embellecen y que dan o dieron pistas en su día, pero creo que lo importante, me parece a mí, es lo que hemos visto más arriba.
¡Feliz Domingo de la Ascención- Confirmación!
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